
Lourdes Iglesias, CEO de Rassim’s, con una modelo | CEDIDA
Por redacción
Lourdes Iglesias, CEO de Rassim’s Models Agency, reivindica una industria de la moda más abierta, diversa y profesional. Con más de 38 años de trayectoria, una amplia experiencia internacional y proyectos como Fashion Week Asturias y Royal Silver & Senior, defiende el valor del talento más allá de los cánones convencionales y reflexiona sobre los desafíos que afronta el sector. La moda evoluciona al ritmo de la sociedad, pero todavía mantiene algunos debates pendientes. La diversidad en las pasarelas, la irrupción de las redes sociales, la inteligencia artificial y la transformación de los mercados internacionales están redefiniendo el trabajo de las agencias y el futuro de las modelos. Al frente de Rassim’s Models Agency, Lourdes Iglesias conoce de primera mano esa evolución. Su recorrido profesional, estrechamente vinculado a París, Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y Fashion Week Asturias, le ha permitido construir una visión global de la industria. En esta conversación analiza sus cambios, reivindica la experiencia y defiende una convicción que ha acompañado toda su carrera: la moda debe descubrir personas, no limitarse a reproducir estereotipos.
¿Después de tantos años al frente de Rassim’s Models, qué ha cambiado más en el negocio de las agencias: la forma de descubrir talento, las exigencias de las marcas o las reglas para construir una carrera internacional?
Creo que lo que más ha cambiado es la manera de entender y construir una carrera dentro de la moda. Cuando comencé, el descubrimiento del talento dependía fundamentalmente del ojo profesional, de los castings presenciales y del contacto directo con las personas. Hoy, las redes sociales y las plataformas digitales han abierto nuevas posibilidades, pero también han aumentado la competencia y la necesidad de diferenciar el talento auténtico de la simple popularidad.
Las marcas, por su parte, buscan perfiles cada vez más diversos, versátiles y capaces de transmitir una identidad propia. La belleza sigue siendo importante, pero ya no es suficiente: la personalidad, la profesionalidad, la actitud y la capacidad de adaptación son factores determinantes.
En el ámbito internacional, la experiencia me ha enseñado que no basta con descubrir una buena modelo; hay que saber prepararla, orientarla y conectarla con las oportunidades adecuadas. Una carrera sólida se construye con estrategia, disciplina, contactos profesionales y visión a largo plazo.
Después de tantos años al frente de Rassim’s Models, sigo creyendo que la tecnología puede ayudar a descubrir talento, pero el criterio, la experiencia y la sensibilidad humana continúan siendo esenciales. Las herramientas han cambiado, pero la verdadera labor de una agencia sigue siendo la misma: descubrir potencial, desarrollarlo y convertirlo en oportunidades reales.
Ser CEO de una agencia de modelos hoy implica mucho más que gestionar carreras y organizar castings. ¿Cómo se lidera una empresa creativa en un mercado global, acelerado y cada vez más condicionado por la imagen digital?
Liderar una agencia de modelos hoy exige combinar visión empresarial, sensibilidad creativa y una gran capacidad de adaptación. Después de más de 38 años de trayectoria en el mundo de la moda, al frente de Rassim’s Models, he vivido la evolución del sector desde dentro, adaptándome a sus cambios sin perder de vista lo esencial: el talento y las personas.
A lo largo de mi carrera he trabajado en diferentes mercados y desarrollado proyectos que me han permitido conocer la industria desde distintas perspectivas. Mi experiencia vinculada a Mercedes-Benz Fashion Week Madrid durante 16 años y la creación y dirección de Fashion Week Asturias, un proyecto con más de 18 años de trayectoria, forman parte de ese recorrido profesional. También he trabajado en mercados como Francia, Grecia y Portugal, experiencias que me han aportado una visión internacional y una comprensión más amplia de las oportunidades que ofrece la industria.
Hoy, la imagen digital ha transformado la forma de descubrir, promocionar y proyectar modelos, pero considero fundamental no confundir visibilidad con profesionalidad. Tener miles de seguidores no garantiza ser una buena modelo. La actitud, la disciplina, la formación, la versatilidad y el compromiso siguen siendo esenciales para construir una carrera sólida y duradera.
Como CEO, mi responsabilidad es mantener una visión global, anticiparme a las necesidades de las marcas y crear oportunidades reales para los talentos con los que trabajamos. Eso implica innovar, establecer alianzas, abrir puertas a nuevos mercados y entender que cada modelo tiene unas características y un potencial que deben desarrollarse de manera individualizada.
Además, siempre he defendido que la moda debe ser un espacio de oportunidades. Por eso, a través de mis proyectos, he apostado por impulsar nuevos talentos, dar visibilidad a diseñadores y contribuir a la dinamización del sector, demostrando que la moda puede generar actividad económica, proyección cultural y oportunidades profesionales más allá de las grandes capitales.
Después de más de tres décadas en esta industria, tengo una convicción muy clara: una empresa creativa debe evolucionar constantemente, pero nunca perder su identidad. La tecnología nos permite llegar más lejos, pero la experiencia, el criterio profesional, la capacidad de anticipación y las relaciones humanas siguen siendo los pilares que marcan la diferencia. Porque liderar no consiste únicamente en adaptarse a los cambios, sino también en saber hacia dónde queremos llevar el sector.
La industria lleva años hablando de diversidad, pero las últimas temporadas han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la representación de distintas tallas en las pasarelas. ¿Estamos ante una transformación real de los cánones de belleza o la inclusión sigue dependiendo de la estrategia comercial de cada marca?
Después de más de 38 años en el mundo de la moda, he visto muchas tendencias nacer, triunfar y desaparecer. Y si algo tengo claro es que la belleza no puede encerrarse en unas medidas, una edad o un prototipo determinado.
Siempre he creído que detrás de cada modelo hay una persona, una historia y una personalidad que merecen una oportunidad. Por supuesto, cada diseñador y cada marca tienen sus necesidades, pero nuestro trabajo como profesionales también consiste en mirar más allá de lo establecido y descubrir aquello que otros todavía no han sabido ver.
Me da cierta pena que, después de tantos años hablando de diversidad, sigamos debatiendo si hay espacio suficiente para diferentes tallas en las pasarelas. Hemos avanzado, sí, pero todavía queda camino por recorrer. A veces tengo la sensación de que la inclusión se utiliza como un mensaje comercial y no como una verdadera convicción. La diversidad no debería estar de moda una temporada para desaparecer en la siguiente.
Personalmente, siempre me ha gustado descubrir personas con algo especial, con fuerza, actitud y capacidad para transmitir. Lo he defendido a lo largo de mi trayectoria y lo sigo haciendo hoy. Por eso también he apostado por proyectos como Royal Silver & Senior, porque creo firmemente que el talento y la belleza no tienen fecha de caducidad. Cumplir años no significa dejar de tener sueños, elegancia, atractivo o ganas de comerse el mundo.
Para mí, la moda debe ser un escaparate de posibilidades, no una barrera. No se trata de que todos los perfiles tengan que encajar en todos los desfiles, sino de que existan más espacios donde cada persona pueda encontrar su lugar.
Después de tantos años en esta profesión, sigo emocionándome cuando descubro a alguien que tiene algo especial, independientemente de su talla o edad. Porque una cosa es ver una imagen y otra muy distinta es saber descubrir a la persona que hay detrás. Y ahí es donde, para mí, empieza verdaderamente el trabajo de una agencia.

Lourdes Iglesias modelando durante una formación en Rassim’s | CEDIDA
Rassim’s Models ha apostado por perfiles que tradicionalmente han tenido menos espacio en la moda, como los modelos sénior o las personas alejadas de los estándares convencionales. ¿Qué oportunidades está perdiendo la industria cuando limita la belleza a una edad, una talla o unas proporciones determinadas?
Si algo he aprendido en mis más de 38 años en el mundo de la moda es que el talento no siempre está donde la industria se empeña en buscarlo. Quienes llevamos tantos años trabajando en este sector tenemos una gran responsabilidad: no limitarnos a seguir los cánones, sino tener la sensibilidad y la valentía de descubrir lo que otros pasan por alto.
Nunca he entendido la moda como un mundo reservado exclusivamente a personas de una determinada edad, talla o proporciones. He conocido personas con una presencia extraordinaria, una elegancia natural y una personalidad arrolladora que no encajaban en los estándares tradicionales y que, precisamente por eso, tenían algo diferente que ofrecer.
En Rassim’s Models siempre he querido mantener esa mirada. No me interesa únicamente encontrar una cara bonita; me interesa descubrir a la persona que hay detrás, su actitud, su capacidad para comunicar y aquello que la hace especial. Porque desfilar no es solamente caminar por una pasarela: es transmitir, tener presencia y conseguir que el público recuerde lo que ha visto.
Mi apuesta por los modelos sénior y por proyectos como Royal Silver & Senior nace de una convicción muy personal. Me niego a aceptar que, por cumplir años, una persona deba pensar que sus oportunidades se han terminado. He visto demasiadas veces cómo la sociedad hace sentir invisibles a mujeres y hombres que todavía tienen muchísimo que aportar. Y quiero contribuir a cambiar esa mirada.
A estas alturas de mi trayectoria, no necesito seguir una tendencia para defender algo en lo que creo. Lo hago porque lo siento y porque considero que la moda tiene que abrir puertas, no cerrarlas. Naturalmente, cada marca tiene sus necesidades y cada campaña su concepto, pero eso no justifica que dejemos fuera de antemano a personas que podrían aportar muchísimo.
Además, creo que las marcas pierden una oportunidad comercial y humana cuando no representan a la sociedad real. Hay consumidores de todas las edades, tallas y perfiles. ¿Por qué la moda debería hablar solamente a una parte de ellos?
Personalmente, una de las cosas que más me satisface de mi trabajo es ver cómo alguien que nunca se había imaginado sobre una pasarela descubre sus posibilidades, gana seguridad y vuelve a ilusionarse con algo nuevo. Esa transformación me sigue emocionando después de tantos años. Para mí, el éxito de una agencia no consiste únicamente en conseguir contratos, sino también en saber reconocer el potencial de una persona y ayudarla a desarrollarlo.
Si algo me ha dado la experiencia es la libertad de defender aquello en lo que creo. La belleza no tiene una única medida, el talento no tiene edad y las oportunidades no deberían tener fecha de caducidad. No quiero una moda que simplemente repita lo que ya conocemos; quiero una moda que se atreva a descubrir lo que todavía no hemos visto.
El regreso de grandes espectáculos como el Victoria’s Secret Fashion Show demuestra que la pasarela también puede convertirse en entretenimiento global. ¿Qué puede aprender la moda de estos formatos y qué deberían hacer para que el espectáculo no eclipse a las modelos ni reduzca su valor profesional?
A lo largo de mi carrera he visto cómo cambiaban las tendencias, los formatos y la manera de comunicar la moda. Hoy todo sucede mucho más rápido y las redes sociales amplifican cada imagen. Sin embargo, sigo creyendo que hay algo que no cambia: la necesidad de contar con profesionales que sepan lo que hacen y con equipos capaces de convertir una idea en una experiencia real.
Si algo he intentado hacer durante todos estos años es dar valor al trabajo de las personas que hacen posible cada proyecto. Para mí, el éxito no consiste únicamente en llenar un espacio o conseguir repercusión mediática; consiste también en que el diseñador vea su colección representada como merece, que las modelos puedan demostrar su profesionalidad y que el público se marche habiendo vivido algo especial.
Quizá por eso, después de tantos años, sigo sintiendo la misma ilusión cuando se encienden los focos. Porque la moda ha cambiado muchísimo, pero yo sigo viendo en cada pasarela una oportunidad para crear, emocionar y descubrir talento. El espectáculo puede atraer todas las miradas, pero mi prioridad siempre será que, cuando se apaguen las luces, el talento y el trabajo de las personas sigan siendo lo que realmente brille.
París continúa siendo uno de los grandes escaparates internacionales de la moda, donde cada casting contribuye a definir la identidad de una colección. ¿Qué busca hoy un diseñador en una modelo y hasta qué punto han cambiado los perfiles que despiertan interés en el circuito internacional?
Mi experiencia en París me ha permitido conocer de cerca una forma de entender la moda en la que la exigencia, la identidad y el criterio profesional tienen un peso fundamental. París no es solamente una capital de la moda; es un mercado en el que hay que saber interpretar lo que busca cada diseñador, comprender su universo creativo y reconocer qué perfil puede dar vida a una colección.
Después de más de 38 años en esta profesión, he aprendido que un casting es mucho más que seleccionar una cara bonita. Cuando trabajas con una perspectiva internacional, entiendes que cada mercado tiene sus códigos y que una modelo debe aportar algo más que una buena imagen: necesita actitud, profesionalidad, capacidad de adaptación y personalidad.
Esa experiencia internacional me ha enseñado a mirar más allá de lo evidente. No me gusta descartar a una persona sin haber sabido apreciar primero qué puede aportar. Por supuesto, hay que conocer las exigencias de cada trabajo y ser realista con las posibilidades del mercado, pero también hay que tener intuición y valentía para descubrir nuevos perfiles.


Dos de las modelos femeninas de Rassim’s | CEDIDAS
Con Instagram, TikTok y las plataformas digitales, muchas jóvenes llegan a las agencias con miles de seguidores antes incluso de pisar una pasarela. ¿Qué pesa más actualmente en una selección: la presencia escénica, la fotogenia, la personalidad, la capacidad de trabajar o el alcance en redes sociales?
Las redes sociales pueden darte visibilidad, pero no te convierten automáticamente en modelo profesional.
Hoy recibimos perfiles que llegan con miles de seguidores, fotografías cuidadas y una gran presencia digital. Y eso puede ser una ventaja, por supuesto. Las redes han abierto puertas, han permitido descubrir nuevos talentos y se han convertido en una herramienta importante para las marcas. Pero, desde mi experiencia al frente de Rassim’s Models, considero que hay que saber distinguir entre una persona que funciona bien en una pantalla y una modelo que sabe desenvolverse en un entorno profesional.
Si tuviera que elegir entre una modelo con miles de seguidores que no sabe trabajar y otra con talento, actitud y profesionalidad, me quedaría con la segunda. Los seguidores pueden ayudar a abrir una puerta, pero es el trabajo el que te permite mantenerla abierta. Y en esta profesión, la reputación se construye cumpliendo, no acumulando likes.
La carrera de una modelo puede parecer fascinante desde fuera, pero detrás existen competencia, rechazos, disciplina y una enorme exposición pública. ¿Qué responsabilidad tiene una agencia en la formación, el acompañamiento emocional y la protección de los profesionales con los que trabaja, especialmente cuando son muy jóvenes?
Desde fuera, la gente ve las pasarelas, las sesiones fotográficas, los viajes y el glamour. Pero detrás hay una realidad que no siempre se cuenta: castings en los que no te seleccionan, trabajos que no salen adelante, competencia, exigencia y momentos en los que una persona puede llegar a cuestionar su propio valor. Y cuando hablamos de jóvenes que están empezando, esa realidad requiere todavía más sensibilidad y responsabilidad.
Tenemos que orientar, formar, enseñar cómo funciona la industria y ayudarles a entender que un rechazo profesional no es un rechazo personal. Que no ser seleccionado para una campaña no significa no tener talento, sino que, sencillamente, quizá no eras el perfil que ese proyecto necesitaba.
Yo no quiero que los modelos que pasan por Rassim’s Models recuerden únicamente los trabajos que hicieron o las pasarelas en las que desfilaron. Quiero que también recuerden que tuvieron a alguien que les orientó, que creyó en sus posibilidades y que les habló con honestidad.
Porque formar a un modelo no consiste solamente en enseñarle a caminar ante una cámara; consiste también en ayudarle a crecer, a respetarse y a comprender que su valor como persona siempre estará por encima de su imagen profesional.

Lourdes Iglesias | Directora y fundadora de Rassim’s | CEDIDA
La inteligencia artificial, los avatares digitales y las imágenes generadas están abriendo nuevos debates sobre el futuro de las campañas publicitarias. ¿Crees que estas herramientas acabarán transformando el trabajo de las modelos o la autenticidad, la expresión y la presencia humana seguirán siendo insustituibles?
Creo que la inteligencia artificial va a transformar nuestra industria, igual que en su momento lo hicieron las redes sociales y las nuevas tecnologías. He vivido suficientes cambios como para saber que resistirse a la evolución no suele ser el camino. Hay que conocer las nuevas herramientas, entenderlas y aprender a utilizarlas.
Pero una cosa es evolucionar y otra muy distinta es renunciar a aquello que hace especial a nuestra profesión. Para mí, la cuestión no es enfrentar la tecnología con las personas, sino decidir cómo queremos utilizarla. La innovación debe servir para ampliar las posibilidades creativas, no para invisibilizar el trabajo de quienes llevan años construyendo esta industria.
Cuando miras la trayectoria de Rassim’s Models y el futuro de la industria, ¿qué legado te gustaría dejar como empresaria? ¿Qué tendría que cambiar en el sector para que el talento se midiera cada vez menos por ajustarse a un ideal y más por su capacidad de comunicar, emocionar y construir una identidad propia?
Después de más de 38 años al frente de Rassim’s Models, me gustaría dejar un legado basado en algo en lo que siempre he creído: el talento no tiene una única edad, talla ni apariencia.
Mi trayectoria, mi experiencia en París y otros mercados internacionales, y proyectos como Fashion Week Asturias y Royal Silver & Senior me han reafirmado en que la moda debe abrir puertas, no cerrar oportunidades por no encajar en unos cánones determinados.
Me gustaría que la industria valorase cada vez más la personalidad, la capacidad de comunicar y aquello que hace única a cada persona. Las tendencias cambian, pero el talento auténtico siempre encuentra la manera de emocionar.
No aspiro solamente a que se recuerden mis desfiles, sino a que se recuerde que detrás de ellos hubo una mujer que creyó en las personas, descubrió talento y abrió caminos. Porque para mí, el verdadero éxito consiste en dejar oportunidades allí donde antes había límites.



























