
Fotografías cedidas por MBFWM / IFEMA
Por Jesús Reyes
Maison Mesa regresa al circuito de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid con su nueva colección, ‘No soy ningún ángel’. Un homenaje a las mujeres con carácter, personalidad y una propia filosofía de vida, una oda a una de las mujeres más provocadoras, prohibidas y escandalosas del ‘star-system’ de Hollywood. De igual forma que Mae West triunfó escribiendo sus propios guiones y dirigiendo sus obras, esquivando la censura desde sus primeros espectáculos teatrales, como Sex, centrado en una prostituta, o The Drag, sobre el mundo homosexual y el intento fallido de trabajar con actores travestis. Llegó al cine a los 40 años, alcanzando el éxito con su película más famosa, Lady Lou, nacida para pecar, nominada al Oscar y polémica en su momento por incluir actores afroamericanos, algo poco habitual en la industria cinematográfica hollywoodense. Este medio se cita con el diseñador madrileño para conocer todo sobre su nueva puesta y colección.
‘No soy ningún ángel’ es una declaración muy potente. ¿Esta colección nace más desde la rebeldía, la liberación o la aceptación de nuestras propias contradicciones?
Pues la verdad que sí, nace justamente de esto, de inspirarse en esta actriz que realmente simbolizó muchos de los aspectos en los que yo me baso para entender esta rebeldía, esta liberación y esta aceptación, que es la de tus propias maneras de pensar en una época la que, además, era mucho más complicado que hoy en día ser así. O por lo menos en la sociedad occidental y, la verdad, que ‘No soy un ángel’ se inspira en una mujer actual que reclama justo todo esto. Hay veces que hay necesidad de poder ser uno mismo, de poder gritar como eres y creo que momentos como el que estamos viviendo esto cobra aún mayor sentido. Creo que es un momento clave para poder reclamar tus derechos, para poder reclamar ser quien eres y vivir cómo se debe vivir y tener la libertad que uno debe de tener sobre todas las cosas.
Hablas de autoconocimiento a través de la ropa. ¿Crees que hoy vestimos más para mostrarnos o para protegernos?
Bueno, en realidad yo creo que nos vestimos habitualmente para protegernos, para mantener una uniformidad, para no destacar, para no ser nosotros mismos y no llamar la atención. No vaya a ser que eso nos conlleve una reprimenda. Y en pequeñas ocasiones para mostrarnos, más en la intimidad, más en la noche, con esas prendas de noche o los trajes de fiesta, donde podemos ser quizás un poquito más nosotros de verdad. Entonces, creo que una de las cosas más importantes que nos demuestra nuestra segunda piel, la ropa, es que hay que ser como se es y que hay que intentar mostrarse más como uno es. Protegerse a veces bajo un caparazón creo que no es lo más correcto. Ya no hablo tanto de la sociedad en general, sino para uno mismo. Entonces, creo que es importante conocer que nuestra segunda piel nos ayuda a mostrarnos y a comunicar aquello que llevamos dentro y que realmente queremos enseñar a los demás.

En la colección conviven lo clásico y lo transgresor, lo estructurado y lo fluido. ¿Esa dualidad refleja también tu momento vital como diseñador?
Sí; y, además, porque yo siempre he pensado que las personas somos contradictorias y las personas somos siempre duales. No pensamos siempre igual. A veces pensamos la misma cosa y la contraria al mismo tiempo a pesar de no querer reconocerlo. Pero creo que esto es parte de la esencia humana. No siempre somos iguales y no siempre nos podemos mantener iguales porque hay días para todo y tenemos sensaciones para todos los contextos. Además, creo que todas las personas tienen el derecho a cambiar de opinión todas las veces que sean necesarias en la vida. Y sí, también estoy en este momento vital. Creo que era el momento de conectar y expresar esta dualidad de una manera más exacerbada para defender nuestra individualidad porque somos un poquito de acá, un poquito de allá. Un día soy un poquito más así o me siento un poquito más sincero que otros días. Y otro día me siento más íntimo y no quiero contar tanto de mí mismo. Un día soy más dicharachero y otro día puedo estar triste e introvertido. A veces hasta tres y cuatro versiones de nosotros mismos… Y de esto va mi colección actual.
¿Qué referentes, ya sean culturales, artísticos o personales, han dado forma a este ‘no soy un ángel’?
Evidentemente está clarísimo que Mae West y su filosofía son el leitmotiv de esta colección. Y, por ende, toda la filosofía que deriva de la propia filosofía de Mae West: desde grandes personajes como Divine a directores de cine como John Waters, a creadores de arte como Dalí, a filósofos de todo tipo que han partido sus ideas o se han visto inspirados o creados por este gran personaje… Y muchos otros. Yo tengo millones de referencias culturales que influyen aquí porque, incluso, hay mucho también de los 60’s, hay mucho de los 70’s, hay mucho de Martin Luther King, hay mucho de Andy Warhol, hay muchísimo, muchísimo, muchísimo de todo el arte contemporáneo de mitad del siglo XX, que para mí es una gran influencia. Es decir, hay tantas referencias que la verdad, la verdad, la verdad, la verdad, casi, casi, casi las voy descubriendo yo según voy viendo el resultado de la colección. Y, la verdad, que me da mucha alegría ver que esas referencias se expresan en un solo mensaje y en una misma colección.
Hay un juego constante entre mostrar y ocultar el cuerpo. ¿Dónde sitúas hoy el límite entre sensualidad y exposición?
Pues mira, el límite cada vez es más borroso y más difuso; y fíjate que yo personalmente lo agradezco… Me parece mucho más divertido porque los límites difusos nos ayudan a jugar muchísimo más y a que podamos expresarnos más cómo somos porque nadie somos blancos o negros o amarillos o fucsias. Es decir, somos una fusión de colores y una variedad de tonalidades. Es decir, no siempre soy la persona más alegre ni la más simpática. A veces también tengo días donde soy desagradable o antipático o días donde por la mañana soy un poquito más cerrado y por la tarde un poquito menos, por lo que me haya sucedido el día anterior. Y yo creo que justamente con el cuerpo nos pasa lo mismo: hay veces donde uno se siente orgulloso de su cuerpo y lo puede mostrar independientemente del estado en el que esté. Entonces yo creo que hay momentos más para mostrar y momentos más para ocultar. Y este juego creo que es muy interesante. Y parte de la dualidad que hablábamos en la pregunta anterior es esta: podemos mostrar el cuerpo, podemos ocultarlo, pero también podemos jugar con él y jugar a que nos favorezca en todos los sentidos, ocultando lo que queremos y mostrando lo que queremos. Es decir, no siempre tiene que ir todo oculto o todo mostrado. Podemos jugar con ambas y eso me ha gustado muchísimo enseñarlo en esta colección. Es más, te voy a decir que nunca sabremos el límite exacto porque creo que es una onda vibratoria en la que nos vamos moviendo entre sensualidad y exposición: a veces el límite está más cerca de la exposición obvia y otras veces en la parte más sensual. Así que yo creo que la vibración es el límite perfecto.
Tus desfiles tienen una fuerte carga escénica. ¿Qué quieres que sienta el espectador al salir de este show?
Realmente quiero que sienta. Me da casi casi casi lo mismo lo que sienta, pero que se emocione. Y, hombre, prefiero que sienta sensaciones agradables, maravillosas y eufóricas y de emoción, pero realmente realmente realmente lo que me gustaría es que sintiera, que le provocara emociones, cualquier tipo de emoción, cualquier cosa que te haga volver a casa y pensar un poco, pensar lo que he disfrutado, lo que he sentido, lo que he vivido, lo que me ha llevado a cabo, lo que he odiado esta colección, lo que me ha irritado, cualquier cosa, algo que te emocione y que te lleves a casa una emoción distinta que te haga pensar y evolucionar como persona. Eso es lo que más me gustaría que sintiera el espectador al salir de mi ‘fashion show’, porque yo no hago desfiles, yo hago ‘show’ con mi moda. Además, en este nuevo ‘fashion show’ cuento, una vez más, con la dirección artística de Dani Pannullo; y con la participación de los actores Córdoba Gómez y Belén Ventura, la colaboración del vídeoartista Roty, y una escenografía realizada junto a Cement Design y Mueblistas by Jorge Albarca. Una recreación de un universo escénico que refuerza el carácter teatral y narrativo, inspirado en la estrella hollywoodiense del vodevil, que representa la filosofía de los desfiles de Maison Mesa.

Volver a IFEMA con esta colección, ¿lo sientes como un regreso, una reafirmación o el inicio de una nueva etapa?
Pues la verdad que te voy a decir que yo, como casi todo en la vida, veo una conclusión lógica del momento, la situación y la circunstancia de vida que tengo hoy por hoy. Para mí ha sido como volver a casa. Es decir, como cuando has estado viajando por el extranjero y vuelves a tu país, vuelves a ver a casa a tu madre, vuelves a comer el cocido que te hacía tu mamá y tu comida deliciosa y estás con tus hermanos y estás con tus amigos, a los que hace mucho que no veías y con los que te sientes en la gloria. Entonces yo he tenido esta sensación… Piensa que para mí han sido más de 30 años desfilando siempre en IFEMA y bueno, pues para mí volver es como estar de vuelta en casa y me encuentro muy a gusto, me encuentro con gente a la que quiero mucho, a la que admiro mucho y con la que he podido compartir un montón de emociones durante la vida. Entonces para mí ha sido un regreso a casa que he disfrutado mucho, la verdad. Y lo hago con mis licencias y con apoyos como las joyas tan majestuosas de Lisi Fracchia x Maison Mesa y Perssa’m, Anabella Boffa, El Tío Claus, MyPol, Jorge Larrañaga, Samaniego o Susana Martín, entre otras.
En un contexto donde la moda tiende a lo comercial, tú mantienes un discurso muy emocional. ¿Es más difícil hoy sostener esa identidad?
Yo creo que las dos cosas no están reñidas… No tiene por qué haber diferencia entre lo comercial y lo emocional. De hecho, creo que deben ir muy de la mano. En esta ocasión, fíjate, yo creo que he presentado una colección que la veo muy comercial. Está muy pensada y yo creo que sé muy claramente para todo tipo de uso. Pensaba mucho en qué necesitaría la gente que a mí me compra. Porque tengo la suerte de tener un mercado y una clientela muy variada. Desde gente que necesita cosas para el día a día, gente de gama alta, gente de gama baja, gente más popular, gente de todo tipo. A mí esto me gusta mucho y me hace ver que cuando estaba diseñando la colección pensaba qué necesitaba mi clientela. Y me di cuenta que necesitaba cosas desde el día a la noche. Que necesitaba verse bien no solamente para salir a una fiesta o ir a una boda, sino que quería ir a trabajar y estar cómoda y estar como era ella misma. Y sentirse con una prenda que te reafirme y que te haga pasar tu día de trabajo seguro de ti mismo y convencido de lo que estás haciendo. Y más feliz y cómodo, confortable y bien. Entonces yo creo que lo emocional está directamente incluido en lo comercial. Porque al final entre una camisa blanca normal y una camisa blanca de otra marca más especial, es decir, de una marca más masiva y de una más especial, o de un diseñador y de otro diseñador, la diferencia más está en la emoción que te transmite que en la camisa en sí. Porque la camisa en sí acaba siendo prácticamente igual en todos los sitios. Una camisa básica blanca y en un buen algodón cosida lo hay en marcas muy comerciales, en diseñadores muy vanguardistas y en diseñadores muy modernos. Y te decantas por la emoción y sin embargo sigue siendo igual de comercial en todas esas marcas. Entonces yo creo que lo emocional y lo comercial en mi colección en esta ocasión están íntimamente relacionados.

Maison Mesa siempre ha tenido una identidad muy definida. ¿Con esta colección te acercas más a lo conceptual o a lo personal?
De nuevo va a ser una fusión de ambas dos cosas. Yo creo que no tienes que renunciar a algo conceptual porque es más personal. Yo creo que toda mi vida personal es bastante conceptual. Además, tengo una tendencia obsesiva, un TOC, a que todo, desde colocar una pequeña figurita en una estantería, tenga un sentido concreto en mi vida, ¿no? Porque me gusta que los conceptos y las ideas lo abarque todo, porque a mí me intentó provocar que todo lo que haya en mi vida me estimule hacia lo que quiero ser, hacia cómo me quiero sentir y hacia dónde quiero estar para encontrarme quizás cada día un poquitito más a mí mismo. Entonces yo creo que en esta colección lo que hago es fusionar ambas dos cosas. Yo creo que esta es una colección muy transformadora, creo que esta es la palabra exacta. Es decir, es esa transformación en la que pasas de ser gusano a mariposa y que por el medio para hacer esa transformación tienes que hacer una serie de procesos muy intensos. Pues creo que ese es el trabajo que he hecho en esta colección, cómo pasar de un estatus a otro pasando por lo inevitable y esto nos lleva a la fusión de lo conceptual y lo personal, que no es fácil, pero creo que es necesario y un proceso de vida enriquecedor
Si tuvieras que resumir en una sola emoción lo que quieres que transmita esta colección, ¿cuál sería?
Me gusta ver y sentir que esta colección está transmitiendo el mensaje de que podemos ser nosotros mismos.



























