
Por redacción
Madrid es una ciudad de contrastes. Una ciudad capaz de reunir en una misma mesa a aristócratas, artistas, empresarios, deportistas de élite y estrellas internacionales. También es una ciudad donde la gastronomía se ha convertido en uno de los grandes motores culturales de la capital. Y si hubiera que imaginar una hipotética visita de dos de las personalidades más comentadas del momento —Su Santidad el Papa León XIV y la superestrella global Bad Bunny— existe un lugar en el Barrio de Salamanca que podría satisfacer los gustos de ambos sin renunciar a la excelencia: Kentya Madrid.
Ubicado en la calle Lagasca, 48, este restaurante nacido bajo el sello del grupo zaragozano Kentya se ha consolidado como uno de los espacios gastronómicos más frecuentados por personalidades del mundo de la cultura, la moda, la televisión y el deporte. Por sus salones ya han pasado nombres como Ester Expósito, Chino Darín, Miguel Poveda, Ágatha Ruiz de la Prada, Xabi Alonso o Pedro Piqueras, entre otros. Un punto de encuentro donde el producto de temporada, la cocina de raíces y una visión contemporánea de la gastronomía conviven con absoluta naturalidad.
Su nueva carta primavera-verano 2026 apuesta por una cocina fresca, elegante y profundamente conectada con la materia prima, con especial protagonismo para las verduras de temporada, los arroces y las brasas. Una propuesta que invita a jugar a la imaginación. Porque si el Papa León XIV y Bad Bunny se sentaran hoy en una de sus mesas, probablemente encontrarían en ella platos capaces de representar dos universos aparentemente opuestos pero unidos por un denominador común: el respeto por la autenticidad.

El menú que probablemente elegiría el Papa León XIV
La historia de los pontífices ha estado siempre vinculada a una gastronomía basada en la sencillez, la tradición y el valor simbólico de los alimentos. Lejos de excesos innecesarios, el actual Papa León XIV ha proyectado desde sus primeras apariciones públicas una imagen de cercanía, sobriedad y conexión con las personas. Por ello, resulta fácil imaginarle comenzando su experiencia gastronómica en Kentya con una de las grandes novedades de la temporada: la lechuga viva ecológica con zanahoria en flor y cebolla dulce. Un plato que conecta directamente con los valores de sostenibilidad, producto local y respeto por la tierra que forman parte del discurso contemporáneo de la Iglesia.
A continuación, los espárragos con viruta de almendra, huevo poché y foie representarían una perfecta síntesis entre tradición y sofisticación. Una elaboración donde el protagonismo sigue recayendo en el producto y donde la técnica se pone al servicio del sabor. Como plato principal, el arroz de verduras de temporada encajaría perfectamente con una filosofía basada en la sencillez bien entendida. Un arroz ligero, equilibrado y profundamente conectado con el ciclo natural de cada estación.
No sería extraño tampoco imaginar al Pontífice decantándose por el rodaballo a la parrilla con bilbaína. El pescado ha estado históricamente ligado a la tradición cristiana y Kentya lo interpreta desde una ejecución impecable, donde la brasa potencia la calidad de la materia prima sin artificios. Para finalizar, una sobremesa tranquila en uno de los salones privados del restaurante permitiría disfrutar de una experiencia gastronómica serena, elegante y profundamente mediterránea.

El menú que probablemente pediría Bad Bunny
Si el Papa representa la tradición, Bad Bunny simboliza la revolución cultural contemporánea. El artista puertorriqueño ha conseguido redefinir los códigos de la música, la moda y el entretenimiento global, convirtiéndose en uno de los grandes iconos de la última década. Su personalidad creativa, libre y sin complejos encajaría a la perfección con los platos más contundentes y visuales de la nueva carta de Kentya. La experiencia podría comenzar con una burrata con cherries confitados, pistacho, crujiente, aceituna y mango. Una combinación fresca, colorida y sorprendente que conecta con la energía visual que caracteriza al artista.
A partir de ahí, el carabinero XXL a la brasa parece una elección prácticamente inevitable. Se trata de uno de los grandes iconos gastronómicos de la casa y de un plato con una presencia escénica que encaja perfectamente con la filosofía de alguien acostumbrado a llenar estadios en todo el mundo. Como plato principal, resulta difícil no imaginar a Bad Bunny compartiendo con amigos uno de los grandes protagonistas de la nueva temporada: el arroz de carabinero. Intenso, sofisticado y lleno de personalidad, representa exactamente ese equilibrio entre tradición y modernidad que también define su carrera.
Sin embargo, si hubiera un plato capaz de resumir el espíritu creativo del artista, probablemente sería el arroz del chef con chuleta de vaca madurada. Una propuesta donde mar y montaña dialogan en un mismo plato, rompiendo etiquetas y convenciones gastronómicas de la misma manera que Bad Bunny ha hecho con la música urbana. Para terminar, la experiencia podría continuar con la milanesa de Angus con huevo poché y trufa o incluso con una de las piezas premium de carne seleccionada que forman parte de la propuesta de brasas de Kentya.

Dos mundos diferentes, un mismo destino gastronómico
Lo fascinante de la nueva carta de Kentya Madrid es precisamente su capacidad para adaptarse a perfiles completamente distintos. La misma cocina que puede conquistar a un líder espiritual global también es capaz de seducir a una estrella internacional de la música. La explicación está en su filosofía. Aquí el producto sigue siendo el centro de todo. El tomate de huerta aragonesa, las verduras de temporada, los arroces preparados al momento o las brasas ejecutadas con precisión construyen una propuesta gastronómica honesta y contemporánea.
Madrid vive uno de los momentos más brillantes de su historia culinaria y Kentya se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de esa evolución. Un restaurante donde tradición y modernidad conviven sin conflicto, donde el producto manda y donde cada visita se transforma en experiencia. Quizá el Papa León XIV nunca llegue a probar sus arroces. Quizá Bad Bunny aún no haya reservado mesa en el barrio de Salamanca, Madrid, pero si lo hiciera, habría pocas direcciones más adecuadas para representar la diversidad gastronómica, cultural y social del Madrid de 2026 que Kentya Madrid.



























